El actor estadounidense Robert Duvall falleció hoy a los 95 años y deja detrás una de las trayectorias más consistentes y respetadas del cine contemporáneo. Dueño de una intensidad interpretativa que marcó clásicos como The Godfather, Apocalypse Now y Tender Mercies —por la que obtuvo el Oscar—, Duvall también construyó un lazo singular con la Argentina, país al que definió como “apasionado” y cuya cultura abrazó a través del tango y el rodaje de Assassination Tango.

Hablar de Robert Duvall** es hablar de una de las presencias más sólidas del cine estadounidense. Dueño de una carrera que atraviesa más de seis décadas, el actor —recordado por clásicos como The Godfather, Apocalypse Now y Tender Mercies (que le valió el Oscar)— también ha construido un vínculo singular con la Argentina, país al que no solo visitó en reiteradas ocasiones sino al que dedicó palabras de afecto y admiración.

“Argentina tiene una pasión especial”

Lejos de los discursos diplomáticos, Duvall ha hablado del país desde la experiencia personal. En distintas entrevistas sostuvo que en la Argentina encontró algo que lo conmovió profundamente: la intensidad emocional. “Argentina tiene una pasión especial”, afirmó en más de una ocasión al referirse al carácter de su gente y, sobre todo, a su vínculo con el tango.

Esa conexión no es casual. En 2002 dirigió, escribió y protagonizó Assassination Tango, una película que gira en torno a un asesino a sueldo fascinado por el tango en Buenos Aires. El film fue rodado en la capital argentina y Duvall trabajó con músicos y bailarines locales, mostrando un conocimiento poco superficial de la cultura porteña.

En declaraciones a la prensa durante la promoción de la película, el actor explicó: “El tango no es solo un baile, es una forma de vida”. Y agregó que en Buenos Aires encontró “una ciudad con alma”, destacando la musicalidad del idioma y la fuerza dramática de sus historias cotidianas.

El tango como puente cultural

Duvall también ha señalado que el tango posee una profundidad comparable con el blues estadounidense: ambos nacen de la melancolía y la experiencia popular. En entrevistas concedidas en Estados Unidos sostuvo que la Argentina conserva una tradición artística “auténtica”, algo que, según él, no siempre sobrevive en la industria cultural global.

Durante su paso por festivales y visitas privadas, expresó admiración por los músicos argentinos y por la vitalidad cultural de Buenos Aires. “Hay una energía creativa muy fuerte”, comentó al referirse al ambiente artístico local.

Un vínculo que trasciende el cine

Más allá de su trabajo en Assassination Tango, Duvall ha regresado al país en varias oportunidades, muchas veces de manera discreta. Su relación con la Argentina no fue una estrategia promocional pasajera sino un interés sostenido en el tiempo.

En un contexto en el que muchas estrellas internacionales mantienen una relación distante con América Latina, el actor dejó en claro que su experiencia en Buenos Aires fue transformadora. “Me siento muy cómodo aquí”, afirmó, subrayando que encontraba en el país una hospitalidad y una intensidad emocional poco frecuentes.

A lo largo de su carrera, Duvall interpretó militares, mafiosos, predicadores y músicos country. Pero en su vínculo con la Argentina mostró otra faceta: la del artista curioso, dispuesto a dejarse atravesar por una cultura ajena.

Y en esa fascinación por el tango y por Buenos Aires quedó sellada una afinidad que, según sus propias palabras, no fue circunstancial sino profundamente personal.